¿Título? ¿Para qué?
-A veces lloro sin querer...
-Como yo, Calabazas, como yo.
Una y veintidos minutos de la tarde. Más de diez cervezas en la bolsa de reciclaje. Este monitor nuevo en esta mesa nueva vibra cuando tecleo. Antes no pasaba. No debería pasar. Y no soy yo.
Ahora que la nube de inspiración se desvanece esto no parece tan buena idea. A fin de cuentas... ¿quién va leer estas lineas en este olvidado lugar de este universo en crecimiento constante y exponencial? Tal vez yo, o tal vez otros.
A lo que iba. Los ladrones van a la oficina es una gran serie porque tiene a los mejores. Y quien no vea esto lo lamento profundamente por él o por ella. ¿Caspa? Sí, desde luego. ¿Y qué no está nevado en este país? Hemos abrazado lo extranjero con las mismas garras con que el converso agarra su nueva fe. Ahora tecleo sin más filtro que el intentar mantener una ortografía mínima. Por yo qué sé por qué razón escribo esto en un notepad en vez de en un Word, que me señalaría las correcciones automáticamente. Vete a saber las razones. ¿Romanticismo? Puede. Siempre he sido un romántico para lo bueno y para lo malo. El caso es que encuentro el notepad refrescante y sereno, blanco y sencillo. No hace nada sin que yo se lo diga. De hecho no hace nada, sólo espera mis instrucciones. Echo de menos aquella informática. A lo mejor dentro de 20 años echaré de menos ésta de ahora. A lo mejor en 20 años sigo escribiendo aquí y lo puedo contar. A lo mejor dentro de 20 años he conseguido despìezar todos los retales de conocimiento que me llegan para llegar a hacer un destilado, un elixir de sabiduría.
A veces creo que la sabiduría es una carga. En serio. A veces, en ciertos momentos de lucidez... el momento ha pasado. Es una pena. El pensamiento era bueno, creo. Pero lo he olvidado. ¡Ah sí! La sabiduría es la consciencia de saber que el conocimiento es inútil si lo amontonas solamente, igual que el grano de cebada es inútil almacenado es un silo. Hay que fabricar algo con ello. Cerveza a ser posible. Mucha. Me encanta la cerveza. Te contaré, si llevo 11 latas desde las siete de la mañana... Ahora estoy pensando que a lo mejor el pensamiento no era tan bueno. Pero puede serlo si hago algo con ello.
Este es el blog de la debilidad. Los seres humanos escribimos cuando no podemos hacer, cuando no podemos actuar. Somos seres de actos, de realidades. Las palabras no sirven, como decía Alberti, heridas de muerte ante el vendaval de la vida, ante su grandeza y su miseria. Y yo escibo cuando me siento debil, vulnerable. Pero no tanto como para mostrar la yugular, no... no tanto. Me pongo panza arriba en este blog, pero guardo mi cuello. Mi cuello sólo lo muestro a mi amor, a mi chica, a mi dama.
Una y cincuenta minutos. Ahora debería hablar de mi dama, de mi amor, pero no lo haré. No me salen las palabras y éstas no le harían justicia, ni a mí tampoco. Estoy panza arriba, y sea una opinión afilada o una caricia en el lomo tendrán el mismo efecto. No me puedo creer lo lento que soy escribiendo, media hora para esta media página apenas de pensamientos, de esperanzas.
Estoy de vuelta en mi cueva. Hola a todos y a todas.
5 comentarios:
¡VIVEEEEEEEE! ¡VIVEEEEEEEEEEE!
https://www.youtube.com/watch?v=W8GRQHsAVjI
Llevo días planteándome retomar el blog, pero la pereza me podía.
Si tú lo has retomado, me lo tomaré como una señal.
Bienhallado.
Hola a ambos :)
La próxima vez que esas 11 sean 22 entre los dos. Bueno, no... que yo con cuatro ya no soy persona :)
Susana: Pues nada amor, entonces 17 para mí y 4 para ti. Ahora bien, me tienes que prometer que serás tú la que me lleve a Urgencias XD
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